Unamuno y jugo, miguel de

Autor y filósofo español b. Bilbao, de ascendencia vasca, 29 de septiembre de 1864; D. Salamanca, 31 de diciembre de 1936. Tras licenciarse (1883) en la Universidad de Madrid, fue primer catedrático de griego (1891) en la Universidad de Salamanca, luego rector (1901), cargo que ocupó hasta su cese (1914) porque de su crítica al rey Alfonso XIII. En 1924 se exilió a Fuerteventura en las Islas Canarias por su hostilidad hacia el primer ministro Primo de Rivera. Escapó a París después de unos meses y permaneció en el exilio a pesar de las ofertas oficiales de amnistía, instalándose en la región vasca de Francia y continuando su ataque verbal contra el gobierno español.

Cuando Rivera cayó (1930), Unamuno regresó a España. Alfonso abdicó en 1931, y el nuevo gobierno republicano volvió a nombrar a Unamuno rector de Salamanca. Se desempeñó como diputado a las Cortes españolas de 1931 a 1933, pero al estallar la Guerra Civil (1936) se puso del lado del movimiento nacionalista del general Franco. El gobierno del Frente Popular de Manuel Azaña lo destituyó de su rectoría, pero en agosto de 1936 fue rápidamente reelegido por los nacionalistas. Pronto también se peleó con ellos y permaneció intensamente crítico de ambos lados hasta su muerte.

Primera novela de Unamuno, Paz en la guerra (1897), se inspira en los recuerdos infantiles de la Segunda Guerra Carlista, especialmente el bombardeo de Bilbao en 1874. Vida de Don Quijote y Sancho (1905), un comentario continuo sobre la gran novela de Cervantes, es una de las obras más importantes de Unamuno. Su opinión es que los dos héroes, Don Quijote y Sancho Panza, pronto desarrollaron su propia individualidad —o realidad— en la novela y se apoderaron de la historia de Cervantes. Unamuno admira sobre todo la dedicación del caballero a una vida de lucha acorde con sus ideales. Niebla (1914) se centra en la idea de que así como un hombre de carne y hueso, una vez creado, tiene una medida de libre albedrío, un autor puede crear un personaje, pero en cierto sentido puede que no lo controle por completo, porque el personaje debe sigue su propia lógica interior y por lo tanto tiene autonomía para tomar sus propias decisiones.

Unamuno consideró una vez llamar a sus novelas nivolas porque están despojados de todo lo no esencial y se concentran en unos pocos protagonistas —o "agonistas", como él diría— y sus íntimas pasiones y conflictos. Un uso más exitoso de esta técnica se manifiesta en Abel Sánchez (1917), una historia de celos entre dos amigos de toda la vida.

La principal obra filosófica de Unamuno, Del sentimiento trágico de la vida (1913), revela una fuerte influencia de los teólogos protestantes alemanes y una amplia familiaridad con la obra de Kant, Hegel, Schopenhauer y Kierkegaard. Pero la filosofía de Unamuno es muy personal y surge del choque entre su fuerte deseo de creer en la inmortalidad y su incapacidad para encontrar una justificación lógica para ella: "Necesito la inmortalidad de mi alma; la continuidad indefinida de mi conciencia individual necesito; sin eso, sin fe en esto, no puedo vivir, y estoy atormentado por mi duda e incapacidad de creer que puedo lograrlo ". Sobre este tormento interior, Unamuno construye su filosofía de lucha, pues se sentía más vivo cuando el conflicto era más fuerte. Esencial para su filosofía es el reconocimiento de un imperativo moral. Suscribe no solo el concepto cristiano de amar al prójimo, sino también la necesidad de integridad moral.

En la novela corta, San Manuel Bueno y martir y historias más (1933), el pensamiento de Unamuno parece cambiar. Es la historia de un sacerdote que, aunque está absolutamente dedicado a su pueblo, siente que debe protegerlos de su propia convicción de que no hay otra vida. El sacerdote todavía se siente impulsado a hacer el bien a su vecino, pero esto incluye el deseo de evitar al inocente la agonía de su propia duda. Emmanuel es la encarnación del ideal expresado anteriormente por Unamuno: Así que vive que los hombres dirán que mereces la inmortalidad aunque no puedas esperar alcanzarla. En el pensamiento de Unamuno, el hombre es más real cuando se esfuerza, logra e influye en los demás, y esta realidad dura mientras las personas se inspiran en ella. Por este criterio Don Quijote es real e inmortal, ya tal "inmortalidad" aspiraba Don Miguel de Unamuno. Siempre se consideró católico. Ciertamente era poco ortodoxo, pero capaz de un fuerte fervor religioso, como se evidencia en su largo poema, El Cristo de Velazquez (1920).

Bibliografía: j. Ferrater Mora, Unamuno: una filosofía de la tragedia (Berkeley 1962). j. marÍas aguilera, Miguel de unamuno (Madrid 1943). tendencia jb, Unamuno (Cambridge, Eng.1951). m. de unamuno y jugo, Obras completas (Madrid 1950–).

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