Solidarismo

Una filosofía social basada en principios filosóficos católicos cuyo principal proponente fue Heinrich Pesch, SJ, el famoso economista alemán. Rechazando tanto el socialismo como el individualismo, el solidarismo encuentra en la naturaleza de la sociedad y del hombre un principio de orden para la economía en su conjunto. La sociedad es un organismo moral que presenta no la unidad de la unidad, sino la unión de muchos. La economía es una unidad orgánico-moral de muchas unidades económicas autónomas unidas por el objetivo y la autoridad de la sociedad. Es una comunidad de ciudadanos libres que luchan por el bienestar común de todos. La variedad, la libertad, los fines particulares, la autonomía y la autorresponsabilidad de los individuos y de la empresa privada deben fomentarse y fomentarse y también deben subordinarse al cumplimiento de la tarea común. El estado no es un mal necesario, sino un bien necesario. Su función es la de dirigir, fiscalizar, estimular y frenar las actividades de las unidades económicas en la medida que el bienestar común lo requiera.

En el solidarismo, el individuo no es un mero miembro del todo o un mero medio por el cual se logra un objetivo designado por el estado, sino una persona a quien se dirigen todas las actividades de todos los miembros de la sociedad y del estado. El afán de lucro no se rechaza sino que simplemente se restringe para que ayude en lugar de obstaculizar el logro del objetivo de la economía. De manera más genérica, el interés propio se reconoce como un instinto legítimo, natural, una fuerza para el bien, que, sin embargo, debe ordenarse para que tanto el individuo como la comunidad estén satisfechos.

El solidarismo reconoce la importancia de la libertad en la esfera económica. Si bien rechaza una economía planificada obligatoria, también rechaza la libertad absoluta. Teme que la libertad ilimitada y desenfrenada obstaculice el logro del objetivo de la economía a menos que esté sujeta a las demandas de la justicia. Sólo la aceptación de la autoridad desarrolla y garantiza ese grado de justicia que requiere la libertad. La libertad del solidarismo es la libertad de orden.

Se rechazan tanto el concepto absoluto, individualista e irresponsable de propiedad privada como el concepto socialista de propiedad estatal. El solidarismo justifica la propiedad privada y la limita invocando el principio de que "los bienes de la tierra deben servir a toda la humanidad". En última instancia, el estado tiene el deber y el derecho de ver que esto se logre.

Así como el solidarismo es un camino intermedio entre el socialismo y el individualismo, enfatiza el establecimiento en la sociedad de grupos que tomarán su lugar entre los individuos y el estado. Estas son organizaciones que abarcan a todos los que se dedican a una profesión en particular o realizan un servicio en particular para la nación. Todos desempeñan la misma función en la sociedad, aunque divididos por diferentes intereses personales, pertenecen al mismo grupo. Estos grupos funcionales son órganos de la sociedad que operan como representantes del grupo y como autoridades autónomas para la profesión de industria en particular, de acuerdo con el principio de subsidiariedad. Si bien no son esenciales para la sociedad política, en el sentido de que la sociedad no podría existir sin ellos, son necesarios para su perfección. La forma particular que puedan adoptar estos grupos funcionales variará según las condiciones económicas, sociales y políticas de la nación.

Bibliografía: rc mulcahy, La economía de Heinrich Pesch (Nueva York 1952). fh mueller, Heinrich Pesch y su teoría del solidarismo (San Pablo 1941).

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