Rosal vásquez, maría vicente, bl.

Vicenta bautizada, conocida en religión como María Encarnación del Corazón Jesús (María de la Encarnación del Corazón de Jesús); reformador del Instituto de las Hermanas Belénitas; B. Quetzaltenango, Guatemala, 26 de octubre de 1820; D. cerca de Tulcán, Ecuador, 24 de agosto de 1886. Vicenta reconoció su vocación religiosa a los quince años, al reflexionar sobre el misterio de la Encarnación. El 1 de enero de 1837 ingresó a los bethlehemitas, fundados por Pedro de San José betancur (1670). Angustiada por la laxitud del Beatario de Belem —que se desvió de su carisma original— Vicenta (ahora sor María Encarnación) emigró al convento de las Catalinas. Al encontrar ese convento también insatisfactorio, regresó a Belem y decidió reformarlo. Tuvo su oportunidad cuando fue elegida priora en 1855. Revisó las constituciones; las hermanas mayores, sin embargo, se negaron a aceptarlas. Después de resistirse a sus continuos intentos de reforma disciplinaria, fundó una nueva beatario en Quetzaltenango (1861). Su devoción al Sagrado Corazón llevó a la tradición dentro del orden de dedicar el veinticinco de cada mes a las oraciones de reparación. Los betlemitas ahora están activos en África, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, India, Italia, Nicaragua, Panamá, España, Estados Unidos y Venezuela.

Mientras se esforzaba por reformar su congregación, la Madre María Encarnación fundó dos escuelas en Quetzaltenango (1855). Cuando Justo Rufino Barrios expulsó a varias órdenes religiosas del país (1873-85), continuó su labor de reforma de la orden y evangelización en el exterior. Al llegar a Costa Rica en 1877, María Encarnación estableció el primer colegio para mujeres en Cartago, a unas catorce millas de San José. Volvió a ser refugio en 1884 cuando el gobierno costarricense desató una persecución contra grupos religiosos, pero volvió a fundar un orfanato en San José (1886). Continuó a Pasto, Colombia, para comenzar un hogar para niños abandonados. Incansable en sus viajes, estableció a los bethlehemitas en Tulcán y Otavalo, Ecuador.

En un viaje de Tulcán a Otavalo, la Madre María Encarnación se cayó de su caballo y murió. Su cuerpo incorrupto fue trasladado a Pasto, donde está consagrado. Tras la presentación de su causa de beatificación, el 23 de abril de 1976, María Encarnación fue declarada venerable el 6 de abril de 1995. El 17 de diciembre de 1996 se firmó el decreto aprobando un milagro atribuido a su intercesión. Cuando fue elevada a los altares por Juan Pablo II el 4 de mayo de 1997, la Madre María Encarnación se convirtió en la beata guatemalteca.

Fiesta: 18 de abril.

Bibliografía: El Osservatore Romano. 18 (1997): 2–3, 21 (1997): 4. Por Janet 12 (1997): 599.

[ki rabenstein]