Razones seminales

Principios invisibles insertados por Dios en el mundo durante la creación, que se desarrollan con el tiempo en todas las plantas, árboles, pájaros, peces, animales y cuerpos humanos que alguna vez existirán. De origen estoico, la noción pasó de los neoplatónicos a san agustín, quien la utilizó para explicar ciertos pasajes bíblicos. En el pensamiento medieval, estas razones se convirtieron en poderes instrumentales para Santo Tomás de Aquino y principios y términos de las almas materiales para San Buenaventura. Dado que Agustín fue el primero en incorporar estas razones al pensamiento cristiano, su teoría es detallada y criticada.

Teoría de Agustín. Por razones fundamentales, Agustín explica las historias del Antiguo Testamento de la creación, del cambio instantáneo de la vara de Aarón en una serpiente y de la producción de ovejas manchadas en los rebaños de Jacob. Según el primer capítulo del Génesis, Dios creó plantas y árboles en el tercer día, peces y pájaros en el quinto día, y animales y el cuerpo humano en el sexto día. El segundo capítulo relata cómo Dios creó estos mismos seres vivos en estos días. ¿Por qué esta repetición de la historia de la creación? Agustín responde que el relato del primer capítulo significa que Dios colocó en los elementos las razones seminales invisibles de todos los seres vivientes debajo del hombre y de todos los cuerpos humanos que alguna vez existirían excepto el cuerpo de Cristo. El segundo capítulo luego describe cómo Dios hizo que las razones seminales de estos seres vivientes se convirtieran en cosas visibles. De manera similar, Agustín explica que la vara de Aarón se convirtió en una serpiente porque, de conformidad con la voluntad de Dios, los ángeles dispusieron los elementos de la vara de modo que una razón fundamental se transformara de repente en una serpiente. Una vez más, Jacob pudo aumentar el número de ovejas manchadas sobre lo que su suegro había prometido darle mediante una aplicación similar: los poderes seminales de la descendencia se modificaron cuando la oveja preñada miró los palos blancos y verdes Jacob colocado en el abrevadero.

En su comentario literal sobre el Génesis, Agustín concibe las razones eternas como causas de las razones seminales, los poderes similares a semillas en sí mismos como principios del ser viviente y las criaturas como condiciones para el desarrollo de estas cualidades seminales. Para él, hay una razón eterna para toda criatura y para los principios seminales, y esta razón es la causa ejemplar del poder seminal. Así, en el tercer día, cuando Dios creó las virtudes seminales de las plantas y los árboles en la tierra, hizo que la criatura sin forma imitara la forma de la Palabra. Asimismo, en el quinto día los motivos eternos produjeron las virtudes seminales de pájaros y peces en el agua. Nuevamente, en el sexto día Dios colocó las cualidades de semillas de los animales y los cuerpos humanos en la tierra. En el tiempo que sigue a la creación, estas razones eternas conservan los poderes seminales y hacen que efectúen el nacimiento, crecimiento y muerte del ser particular.

¿Es el principio seminal en sí mismo una causa? La razón seminal es como una causa secundaria eficiente en el sentido de que transforma elementos en un ser desarrollado. El poder seminal de un árbol cambia la tierra y el agua circundantes en características distintivas, como ramas, hojas y frutos (Gen. ad litt. 5.23; Patrología latina 34: 337). La potencia seminal es también una especie de causa formal, pues se debe a la causa seminal que se desarrolla un tipo de ser vivo y no otro; bajo su influencia, por ejemplo, un grano de trigo produce trigo y no frijoles (ibid. 9.17; Patrología latina 34: 406). Obviamente, no puede haber evolución de especies en esta explicación. Los principios seminales se desarrollan en un momento y no en otro solo porque una criatura actúa como una condición para el desarrollo de la causa seminal. Condicionado por la lluvia y el calor del sol, la razón fundamental de un árbol comienza a evolucionar; pero las criaturas mismas no ejercen la causalidad al extraer una forma de la materia (ver materia y forma).

Crítica. Esta teoría tiene ciertas deficiencias. Aunque las razones fundamentales pueden explicar la aparición de algunas cosas en el universo, no explican ni el cambio orgánico e inorgánico ni la evolución. Tampoco hay explicación de lo que sucede con la razón seminal cuando el cuerpo que la porta muere. Debido a tales limitaciones, la mayoría de los escolásticos han abandonado la teoría de Agustín en favor de la doctrina de Tomás de Aquino sobre la causalidad.

Ver también: ejemplarismo.

Bibliografía: ES. H. Gilson, La Filosofía Cristiana de San Agustín, tr lem lynch (Nueva York 1960) 197–209. aa maurer, Filosofia Medieval (Nueva York 1962) 15–16. es. portalesÉ, Una guía para el pensamiento de San Agustín (Chicago 1960) 136-151. jm brady, "Teoría de las razones seminales de San Agustín", El nuevo escolasticismo 38 (1964) 141-158.

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