Pereira y castellón, simeón

"Obispo mártir" nicaragüense; B. León, Nicaragua, 2 de julio de 1863; D. allí, 29 de enero de 1922. Era miembro de una familia de alto nivel social, hijo de Pedro Pereira y Dolores Castellón. En 1879 ingresó en la Compañía de Jesús y asistió al Colegio de San Ignacio de Loyola en Matagalpa. Cuando los jesuitas fueron exiliados en 1881, se fue con ellos a Ecuador, donde completó sus estudios en la Universidad de Quito. Luego enseñó durante varios años, primero en Bogotá y luego en Medellín. La mala salud le obligó a regresar a Nicaragua en 1892. Fue ordenado sacerdote en León y celebró su primera misa el 19 de marzo de 1894. A la expulsión de los vicarios generales de Nicaragua, se le confió el vicariato. A él también se le ordenó el exilio, pero amigos influyentes persuadieron al presidente José Simón Zelaya de que cancelara ese decreto, y Pereira permaneció en Nicaragua.

El 25 de julio de 1896 fue consagrado obispo auxiliar de Nicaragua con derecho a sucesión al Bp. Francisco Ulloa y Larios (1880-1902). Como obispo continuó siendo acosado por las autoridades políticas hasta tal punto que ganó su calificativo de "Obispo mártir". Cuando escribió una fuerte carta pastoral contra los decretos anticatólicos del presidente Zelaya, primero fue encarcelado en el cuartel de Managua y luego (3,1898 de noviembre de 1905) exiliado a Costa Rica. Fue nuevamente exiliado en XNUMX cuando se prohibió la vestimenta clerical en Nicaragua. Esta vez fue a Roma y de camino predicó en España, en Toledo y Zaragoza, y fue aclamado por la prensa como representante del púlpito americano. También vivió en México, Panamá, Colombia y Costa Rica antes de poder regresar triunfante a Nicaragua.

El obispo Pereira y Castellón reorganizó el seminario menor de León y reparó y decoró la catedral. Con permiso de la Santa Sede cedió la residencia episcopal para uso del Colegio de la Asunción. Fundó un instituto catequético y, en gran parte con sus propios fondos, construyó un orfanato. Hizo los arreglos para que los Hermanos Cristianos y los Dominicos vinieran a la diócesis. Fundó, e imprimió en su propia prensa, un periódico diocesano. Cuando se creó la arquidiócesis en Nicaragua en 1912, permaneció como obispo de León, pero el Papa lo nombró arzobispo titular de Sísico. Benedicto XV más tarde le otorgó los títulos de Conde Romano y Asistente del Trono Pontificio. En 1914 el congreso nacional aprobó una resolución de agradecimiento público al obispo Pereira y autorizó la erección de un monumento a él después de su muerte.

Bibliografía: a. aguilar, Reseña histórica de la diócesis de Nicaragua (León 1927).

[l. lamadrid]