Orden natural

Los términos natural y orden natural se han utilizado ampliamente en la teología moderna para distinguir tan claramente como sea posible lo que se entiende por orden sobrenatural y sobrenatural. Si bien este contraste y correlación ha tenido una larga historia en la teología católica, su uso moderno y énfasis parecen provenir de mediados del siglo XIX. Frente a la difusión del naturalismo filosófico, así como a varias teorías de la religión natural, los teólogos comenzaron a hacer de la noción de lo sobrenatural una categoría fundamental de la teología sistemática. Utilizadas en este contexto, las nociones de orden natural y natural sirven para subrayar claramente el carácter trascendente del orden divino y el carácter gratuito del orden de la gracia, que incorporan a la noción de lo sobrenatural absoluto. El orden natural, por tanto, se definiría como un orden creado en el que el hombre sería dirigido a un fin o destino estrictamente proporcional a sus capacidades, poderes y exigencias. Este fin sería Dios conocido por la razón. En contraste, lo absolutamente sobrenatural sería aquello que trasciende completamente las capacidades, poderes y exigencias de la naturaleza creada o creable. La noción del orden natural jugó un papel muy importante en el tratamiento sistemático de áreas como la apologética, la revelación y la gracia. Permitió al teólogo poner de manifiesto la trascendencia del orden divino y la gratuidad de la llamada del hombre a la visión beatífica, así como su elevación por la gracia de Dios.

En los últimos años, sin embargo, ha habido un considerable cuestionamiento y debate sobre el contenido exacto de esta noción teológica de lo natural en contraste con lo sobrenatural. La base de la crítica radica en el hecho de que el uso se basa en una definición de natural más precisa, específica y detallada de lo que es legítimamente posible. Se argumenta que el hombre histórico es una realidad cuya naturaleza actual total sólo puede conocerse a través de la revelación. La revelación nos ayuda a discernir algunos elementos propios del orden natural. El análisis racional revela otros elementos. Por lo tanto, si bien la naturaleza y la gracia son claramente distintas, nada puede definirse con detalles tan específicos como para trazar una especie de línea horizontal clara y probada entre lo natural y lo sobrenatural.

La opinión teológica que dio lugar a esta crítica comenzó con el hecho de que Dios ha llamado al hombre histórico a la visión beatífica. De este hecho se argumenta que esta vocación divinamente dada no es algo meramente lógico esperando alguna actualización futura. Más bien es un hecho; es real y debe tener un impacto en el hombre que influya en la estructura misma de su naturaleza. De ahí que lo sobrenatural, aunque gratuito, esté arraigado en el hombre desde el comienzo mismo de su existencia. Por eso tiene una tendencia a la visión beatífica y una resonancia de ella en su propio ser. Es esta situación la que Karl Rahner describe como "el existencial sobrenatural". Si, por tanto, lo sobrenatural ya está presente en el hombre en el sentido descrito, no hay ningún elemento de su naturaleza que no sea afectado de alguna manera por él. De ahí la dificultad o incluso la imposibilidad de decir qué es precisamente natural y, por tanto, pertenece al orden natural. En todo esto hay que señalar que los protagonistas de este cargo no rechazan la posibilidad de que Dios pudiera crear seres inteligentes y no los llame a la visión beatífica.

Bibliografía: s. otto, "Natur", h. papas fritas, ed., Manual de términos teológicos básicos, 2 v. (Munich 1962–63) 2: 217–219. h. de lubac, Sobrenatural: estudios históricos (París, 1946) 325–395. mj scheeben, Naturaleza y Gracia, tr. C. vollert (St. Louis 1954). k. rahner, "Concerning the Relationship between Nature and Grace", Investigaciones Teológicas, v.1, tr. C. ernst (Baltimore 1961) 297–317. jp kenny, "Reflejos de la naturaleza humana y lo sobrenatural", Estudios teologicos 14 (1953) 280-287.

[em burke]