No ser

El no ser o, en el uso filosófico moderno, la nada, es la negación del ser; como tal, debe distinguirse del mal, que es la privación del ser. El no ser es un ser de la razón, es decir, su significado se constituye a través de la referencia al ser mediante la negación, que es un acto del intelecto (aristóteles, Meta. 1003b 10; 1004a 9-12; tomas de aquino, Summa theologiae 1A, 16.3 a 2, 5 a 3, 7 a 4; De ver. 1.5 ad 2). Porque el ser tiene muchos sentidos, el no ser, producto de su negación, tiene también muchos sentidos (Meta. 1089a 16). Así plotinus llama tanto al Uno como a la materia y al mal no ser porque no son esencia, a la que identifica con el ser (Enéadas 1.8.3.1–8; 3.6.7.9–13; 3.8.10.28–32;5.2.1.1–7; 5.5.6.1–13).

El no ser no es independiente del ser, ni está constituido por el no ser, como afirmaba GWF hegel. En su captación adecuada y asimiladora del ser, el intelecto produce —como un subproducto, por así decirlo— lo que es inadecuado o no asimilado al ser, es decir, al no ser. El ser es evidente para el intelecto como no nada. Este "no nada", sin embargo, no es lo que hace que el ser sea; más bien ser no es nada simplemente porque ser es.

La verdad teológica de la creación de la nada profundiza la metafísica del no ser. "De la nada" no significa que la nada en sí misma sea un tipo de materia a partir de la cual surgen las criaturas. Más bien, implica que el ser de las criaturas —como participación y, por tanto, no identidad con el ser de Dios— es posible gracias a la intelección divina de aquello que es simplemente distinto de Dios. Pero aquello que es simplemente distinto de Dios, el Ser Subsistente, no es nada "puro". Las criaturas no podrían existir como algo distinto a Dios, si antes de la creación Dios no supiera qué es simplemente otro que Él mismo. Este "otro" de ninguna manera mide el conocimiento de Dios, sino que depende de él. Las ideas divinas como ejemplares de las criaturas son la esencia divina conocida como susceptible de ser participada. Dado que la participación implica diferencia, Dios debe conocer las formas en que las criaturas se diferencian de Su propio ser (se quedan cortos de la verdad que puede ser; cf. Santo Tomás de Aquino, C. gente. 1.54), así como las formas en que lo imitan. Pero aquello que es simplemente diferente o distinto de la plenitud subsistente del ser (que ) no es nada. Tal explicación evita el panteísmo y explica la diversidad del ser sin suponer materia o posibles independientes de la creación y sin introducir la diversidad real en Dios, fuente de la diversidad del ser. La esencia, no la nada, es el principio intrínseco de la finitud de los seres distintos de Dios. Sin embargo, el no ser es la condición de posibilidad de la procesión de la esencia (como principio que limita la que de las criaturas) de Dios.

Para parménides y Gorgias, el no ser no es en ningún sentido. En el Parménides (142A; 161E – 164B) y el Sofista (237A-239E; 257B-259B), Platón sugiere una realidad del no ser que fundamenta el devenir y la multiplicidad (cf. Aristóteles, Phys. 191a 23-191b 34). Para Tomás de Aquino, la primera división u oposición es la que existe entre el ser y el no ser; de esta primera alteridadalteridad ) surge la pluralidad de seres y su diferencia entre sí y de la Causa Primera (En Boeth. de Trin. 4.1). Para B. pascal, el hombre es el medio entre Dios y la nada, de modo que la nada es uno de los extremos que ubican el ser del hombre. Para H. bergson, nada es una pseudoidea, resultado de una generalización del desplazamiento de un ser por otro. Para M. heidegger, la nada es tanto el velo como el desvelamiento del "ser", porque el "ser" no es la totalidad de "lo que es". En el pavor, el patetismo de la nada o del "nada "del" ser ", el hombre trasciende a los seres o" lo que es "hacia el" ser "mismo. Para JP sartre, el hombre es su propia nada y el ser en el que nada viene al mundo, porque la fluidez primordial y la alteridad de la conciencia no está sostenida por ningún ser en sí (ver existencialismo).

Ver también: privación (filosofía).

Bibliografía: GRAMO. kahl-furthmann, El problema de la nada (Berlín 1934). e. paci, La nada y el problema del hombre (Turín 1950). GRAMO. siewerth El tomismo como sistema de identidad (2ª ed. Frankfurt a. M. 1961). h. Bergson Evolución creativa, tr. una. mitchell (Nueva York 1944). metro. heidegger, ¿Era ist Metaphysik? (8ª ed. Frankfurt am Mainz 1960), tr. en parte en Existencia y Ser, introd. w. brock (2ª ed. Londres 1957). jp sartre, Ser y Nada, tr. he barnes (Nueva York 1956).

[t. prufer]