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Nerón, emperador romano, 54-68 d. C. Nerón reinó durante un período crítico en las relaciones entre los judíos de Judea y la Roma imperial. Su reinado vio el declive de la autoridad de los procuradores en Judea y el estallido de la Guerra Judía. Parece que no tuvo enemistad personal contra los judíos. De hecho, apoyó a los gobernantes vasallos judíos y extendió las fronteras del reino de * Agrippaii para incluir a Tiberíades y una serie de otras ciudades (Jos., Ant., 20: 159; Jos., Wars, 2: 252). También otorgó Armenia Menor a Aristóbulo, hijo del rey judío de Calcis (Ant., 20: 158). En una disputa que estalló entre los líderes del sumo sacerdocio y la población de Jerusalén por un lado, y Agripa y el procurador * Festo por el otro, sobre el muro que se había erigido para evitar que el palacio de Agripa pasara por alto el patio del templo, decidió a favor del primero (Ant., 20: 195). Su esposa * Poppaea Sabina, que tenía cierta simpatía por los judíos, participó en esta decisión. Las persecuciones de Nerón después del incendio de Roma afectaron solo a los cristianos, pero no a los judíos. Sin embargo, una serie de factores se combinaron para dañar las relaciones entre los judíos de Ereẓ Israel y el gobierno romano. Los excesos y extravagancias de la corte se reflejaron en extorsiones monetarias en las provincias, incluida Judea. Además, el surgimiento de elementos helenizantes en la administración benefició a los habitantes no judíos del país mientras dañaba los intereses de los judíos. Los procuradores de Judea en la época de Nerón, aparte de Festo (60-62 c e.) Fueron * Félix (52-60 d. C.), que ya había sido designado por * Claudio, * Albino (62-64 d. ​​C.) y Gessius * Floro. (64-66 d. C.). Fueron los peores en la historia del gobierno romano del país, y su gobierno vio el colapso de la ley y el orden en Judea. Esto fue particularmente así durante la procuraduría de Floro, un griego de Asia Menor, cuyo gobierno opresivo no mostraba nada más que odio hacia la población judía. La situación fue particularmente mala en Cesarea, donde, en una disputa municipal entre judíos y sirios, Nerón decidió contra los judíos, anulando sus privilegios. La conducta de Floro también provocó el estallido de disturbios en Jerusalén, que condujeron a la gran revuelta del 66. Nerón, decidido a aplastar a los rebeldes, envió a * Vespasiano al frente de un gran ejército al país. Galilea fue rápidamente reconquistada por las fuerzas romanas, pero Jerusalén siguió resistiendo. Según la tradición talmúdica, Nerón se convirtió en prosélito (Git. 56a).

bibliografía:

Schuerer, Hist, índice; M. Radin, Los judíos entre griegos y romanos (1915), 285–6, 294–8, 315–9; H. Dessau, Historia del Imperio Romano, 2 pt. 2 (1930), 800-16; A. Momigliano, en: cah, 10 (1934), 854–61.

[Estrella de Menahem]