Necesidad de precepto

Se dice que algo es necesario por necesidad de precepto cuando es requerido por una voluntad positiva del superior o del legislador. De ahí que la cualidad o entidad en cuestión no esté intrínsecamente relacionada con la naturaleza del sujeto que la requiere, sino sólo extrínsecamente, es decir, por la libre determinación de otro sujeto.

Esta necesidad pertenece al moral orden, y no al orden metafísico; por tanto, deja de impulsar cuando es física o moralmente imposible satisfacerlo. Por tanto, oír misa el domingo, impuesta por una ley positiva de la Iglesia bajo pena de pecado mortal, es necesaria por precepto. Si se obtiene una dispensa de la autoridad legítima, o si la ley no puede cumplirse sino con graves inconvenientes, o si es físicamente imposible cumplirla, la ley deja de exigir.

Se dice que la Iglesia Católica, por ejemplo, es necesaria para la salvación, no solo por necesidad de medios, sino también por necesidad de precepto. Cristo estableció en la tierra el reino de Dios, que es la Iglesia, y lo confió a los Apóstoles y sus sucesores. Todos deben tener la predicación del evangelio del reino y ser bautizados para formar parte de este reino, y el que se niega no puede ser salvo (Mc 16.16). Asimismo, el bautismo es necesario para la salvación, no sólo por necesidad de medios, sino también por necesidad de precepto, es decir, por la voluntad positiva de Cristo y por la ley de la Iglesia.

Ver también: necesidad de medios; salvación, necesidad de la iglesia para; votum.

Bibliografía: j. schmid y f. lakner, Léxico para la teología y la iglesia, ed. j. hofer y k. rahner (Freiberg 1957-65) 7: 1056-59. MI. amann, Diccionario de teología católica, Ed. a. vacante et al. (Paris 1903-50) 11.1: 55-56.

[metro. eminyan]