Logicismo

La convicción filosófica de que la lógica sola puede resolver todos los problemas, ya sean científicos, filosóficos o teológicos, porque son reducibles a problemas lógicos. Aunque a veces se opone al psicologismo como una tendencia a construir una lógica independientemente de la psicología oa reducir la psicología a la lógica, se contrasta más comúnmente con el matemático como un intento de reducir todas las matemáticas a la lógica (ver matemáticas, filosofía de).

Históricamente, el logicismo hizo su aparición en el siglo XII con los esfuerzos de Peter Abelard para resolver el problema de los universales. Más tarde se convirtió en nomnalismo y escepticismo hacia el final de la Edad Media. En tiempos recientes, su resurgimiento es paralelo al crecimiento de la lógica simbólica o matemática y los movimientos relacionados del positivismo lógico y la filosofía analítica (ver lógica, simbólica).

Si bien la lógica es una disciplina universal que tiene importantes contribuciones que hacer tanto a la ciencia como a la filosofía, su énfasis excesivo puede tener efectos dañinos. Uno de ellos es la confusión que genera entre método y contenido. Más importante es su incapacidad para reconocer cualquier distinción entre lógica y metafísica. La lógica se ocupa de las ideas, los juicios, las leyes del razonamiento y sus expresiones, ya que estos existen formalmente en la mente, mientras que la metafísica se ocupa de la realidad tal como existe en sí misma. Los seres lógicos son en realidad contenidos de la mente como universales de segunda intención que son unívocos en su significado; El ser ontológico tiene un significado trascendental y analógico. La lógica enfatiza la extensión de conceptos, mientras que la metafísica se preocupa más por la intensión y las jerarquías de contenido.

Al confundir el ser ontológico con el ser lógico, el logicismo hace que la lógica se sobrepase y, por lo tanto, se vuelva indistinguible de otras formas de pensamiento.

Ver también: metodología (filosofía); metafísica, validez de.

Bibliografía: eh gilson, La unidad de la experiencia filosófica (Nueva York 1937). j. maritain, Distinguir para unir, o los grados de conocimiento, tr. gb phelan de la 4ª ed. francesa. (Nueva York 1959).

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