Loci teológicos

Un término hecho clásico por Melchor cano (m. 1560) en Sobre lo teológico; publicado en 1563. Los principios que sustentan la obra de Cano fueron trazados por Santo Tomás de Aquino (Summa theologiae 1a, 1.8 ad 2), pero ningún tratado había emprendido jamás un estudio tan extenso de los principios presupuestos por el trabajo de la teología. Un argumento de autoridad es esencial para la teología, ya que la teología es un derivado de la fe sobrenatural. El tratado de Cano estudia los loci (lugares) en los que se puede encontrar esta autoridad. (El término loci, que refleja el interés del Renacimiento por la retórica clásica, es encomiablemente flexible según la definición de Cano. Ver ubicaciones 1.3: "domicilia omnium argumentorum theologicorum"; Moran, 80). Cano enumera diez loci. Siete son propios de la teología: (1) la Sagrada Escritura, (2) las tradiciones apostólicas, (3) la Iglesia universal, (4) los concilios de la Iglesia, (5) el magisterio papal, (6) los Padres de la Iglesia y (7) los teólogos y canonistas. Tres son tomados de la teología: (8) razón natural, (9) filósofos y juristas, y (10) historia y tradición humana. Entre los loci propios distingue aquellos que son fundamentales, que contienen el depósito de la revelación (1, 2), de los que son declarativos, articulando el contenido de los loci fundamentales en edades sucesivas. Los loci declarativos pueden proporcionar un argumento eficaz, ya que involucran al magisterio infalible (3, 4, 5), o pueden proporcionar un argumento probable (6, 7). Asociado con sus loci, Cano desarrolló un código de notas teológicas, empleado para categorizar las conclusiones de la argumentación teológica (las areas 12.6-10).

Un contribuyente notable a la ciencia teológica, Cano refleja las deficiencias de su época (vea Y. M. J. Congar, Diccionario de teología católica, 15.1: 422-423). Sus distinciones son incuestionablemente válidas, pero su descuido del carácter de sabiduría de la teología (por el cual conserva su unidad viva al preocuparse principalmente por los misterios enunciados en sus principios y la luz que arrojan unos sobre otros, más que por la argumentación de los principios ) permitió que estas distinciones sentaran un precedente de codificación y disección que ha caracterizado a la teología posterior. En particular, Cano y los teólogos posteriores tuvieron una visión superficial del misterio de la Iglesia, una visión que ha hecho posible una disociación progresiva de la Escritura, la tradición y el magisterio. La conciencia renovada a mediados del siglo XX del misterio de la Iglesia hizo posible, en opinión de muchos, una renovación de la comprensión teológica de la presencia en el mundo de la Palabra viva de Dios que debe interpretar a los hombres (véanse los debates de Concilio Vaticano II). Además, la conciencia de la teología contemporánea de la perspectiva histórica en la revelación y la vida de la Iglesia permite afrontar de manera más adecuada el problema planteado por Cano.

Ver también: depósito de fe; teología dogmática; teología dogmática, artículos sobre; metodología (teología); revelación, fuentes de; teología, artículos sobre; tradición (en teología).

Bibliografía: a. Guardia, Diccionario de teología católica, ed. a. vacante et al., 15 v. (París 1903–50; Tables générale 1951) 9.1: 712–747. a. lang, Los Loci Theologici de Melchior Cano y el método de la prueba dogmática (Múnich 1925). gramo. moran, Escritura y tradición (Nueva York 1963), resumen de la controversia contemporánea sobre los dos loci principales de Cano, que arroja luz sobre toda la cuestión.

[j. thornhill]