La raza humana

Una encíclica publicada por el Papa pío xii el 12 de agosto de 1950, para enfrentar el impulso del renacimiento teológico después de la Segunda Guerra Mundial. Al final de esa guerra, las energías reprimidas de los eruditos católicos, junto con la libertad de publicar e intercambiar opiniones, pusieron en movimiento el renacimiento teológico a veces etiquetado como la "nueva teología". El propósito de la encíclica era doble: corregir ciertas opiniones extremas sostenidas en algunos círculos católicos; y reafirmar esas enseñanzas católicas tradicionales en relación con la dirección en la que se dirigía el avivamiento teológico de la posguerra.

Los párrafos iniciales de la encíclica catalogaron las filosofías extremas no cristianas del evolucionismo, el existencialismo y el historicismo como contribuyentes a la propagación del error. Sin embargo, al mismo tiempo, llamó a los filósofos y teólogos católicos a estudiar estas filosofías con el fin de combatirlas. La encíclica declaró significativamente que cada una de estas filosofías contiene una cierta cantidad de verdad, y que tal estudio conducirá a los eruditos católicos a una discusión y evaluación fructíferas de las verdades filosóficas y teológicas.

En el campo de la teología, la encíclica reafirmó específicamente las condenas de los pontífices anteriores a las concepciones meramente relativistas del dogma católico. Tales concepciones conducen al error más peligroso de descuidar la autoridad docente de la Iglesia. En este punto se habla de las encíclicas mismas como órganos de la enseñanza ordinaria (magisterio ) de la Iglesia.

En los estudios bíblicos modernos, la encíclica condenó como errores específicos la exégesis de la Escritura que ignora o se opone a la analogía de la fe y la tradición de la Iglesia y que está marcada por la ignorancia o el desprecio por el significado literal del texto en favor de una interpretación puramente espiritual.

Las reafirmaciones teológicas de la enseñanza católica tradicional se referían a lo siguiente: la demostración de la existencia de Dios, la creación, la predestinación, la existencia de los ángeles, la gratuidad del orden sobrenatural, el pecado original, el significado del pecado, la transubstanciación y la pertenencia a la Iglesia. , cuerpo místico de cristo. En filosofía, la encíclica reafirmó la aprobación del tomismo por parte de la Iglesia según las normas del Papa León XIII y el Papa San Pío X.

Finalmente, la encíclica consideró enseñanzas específicas derivadas de las "ciencias positivas" pero más o menos conectadas con las verdades de la religión cristiana. En la cuestión de la evolución humana se da una dirección específica para continuar la investigación actual y la investigación de especialistas; además, se hacen dos afirmaciones sobre problemas relacionados directamente con la evolución. El primero se refiere a la evolución del cuerpo humano a partir de materia viva y preexistente, es decir, que tal opinión no es todavía una conclusión segura de los hechos y que la revelación exige moderación y precaución. El segundo se refiere al poligenismo, y es en el sentido de que en la actualidad no puede ser enseñado por católicos, porque todavía no es evidente cómo el poligenismo debe reconciliarse con la enseñanza tradicional de la Iglesia sobre el pecado original. Finalmente, en el ámbito del estudio histórico, la encíclica condena a quienes vacían los relatos del Génesis en el AT de cualquier sentido histórico. Sin embargo, la historia contenida en esos relatos, según la encíclica, debe ser determinada por exegetas teniendo en cuenta el proceso de inspiración, la intención popular de los documentos y la naturaleza metafórica del lenguaje.

La raza humana no detuvo el avivamiento teológico de la posguerra, ni tenía la intención de hacerlo; pero sirvió para canalizar ese resurgimiento hacia el trabajo constructivo y para limitar prudentemente ciertas áreas de especulación. La naturaleza últimamente prudencial de la encíclica es evidente en su negativa a nombrar o censurar a personas específicas o incluso títulos de obras, y en su evidente conciencia e interés por el pensamiento moderno.

La importancia de La raza humana en lo que respecta a varios temas teológicos, se ha discutido cuando es pertinente en los respectivos artículos relacionados de esta enciclopedia.

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