Innatismo

El innatismo enseña que el hombre nace con ideas. Es una explicación psicológica del origen del pensamiento humano, que no debe confundirse con el idealismo, que sostiene que el pensamiento genera su propio contenido. Históricamente, el innatismo ha adoptado dos formas principales, la platónica y la cartesiana.

El innatismo de Platón es un corolario psicológico de su teoría del ser y el conocimiento. Influenciado por la insistencia de Parménides en que la mente conoce el ser y que el ser como tal impide el cambio, Platón negó que la mente pudiera abstraer el significado del mundo material experimentado por los sentidos. El significado puro, para él, se expresaba en el juicio de identidad (A is A ), y este tipo de juicio miraba directamente al contenido inteligible que la mente encontraba en sí misma. El avance del hombre de la ignorancia al conocimiento no fue fruto de la experiencia, sino del recuerdo. De esto se sigue que el alma había vivido en el mundo de las formas antes de unirse al cuerpo.

El innatismo propuesto por R. descartes fue menos central en su filosofía; algunos cartesianos, como L. brunschvicg, sostienen que la doctrina de Descartes podría haberlo prescrito. La idea cartesiana clara y distinta no se mide por la realidad sino que es la medida de la realidad. Las cosas son verdaderas en la medida en que se ajustan a la idea que expresa su naturaleza. La mente debe purgarse de la influencia perturbadora de la imaginación y de los sentidos, atraer dentro de sí misma y así, mediante un esfuerzo supremo de concentración, intuir ideas que sean reducibles a sus componentes más claros y distintos. Una vez convencido de que la mente posee, de hecho, un conocimiento intuitivo de ideas claras y distintas al retirarse de la experiencia, Descartes se vio obligado a rechazar la noción de abstracción de Aristóteles y a concluir que las ideas humanas nacen con el hombre.

Una teoría del conocimiento realista y aristotélica se opone al innatismo porque la doctrina se basa en una metafísica a priori más que en un análisis de la experiencia humana. De hecho, los hombres aprenden a través de la experiencia. La inteligibilidad se capta primero en "ejemplos" sensibles (para usar la palabra de Santo Tomás de Aquino) presentados a la mente a través de la experiencia. Destilando significados de las instancias materiales en las que se encuentran, la inteligencia predica tales significados de las cosas. El intelecto humano depende así de la sensación de dos maneras: (1) abstrae el significado de las cosas, y (2) al reflexionar sobre el contexto sensorial en el que se le presentan estas cosas, remite este significado a las cosas mismas en el juicio. Además, un estudio fenomenológico del conocimiento no revela datos que apoyen la afirmación innatista de que el hombre nace con ideas.

En algunas teorías psicológicas y psiquiátricas, especialmente las de S. freud y CG jung, el innatismo puede significar que el equipo sensorial del hombre está predispuesto desde el nacimiento —por circunstancias raciales, biológicas, históricas y otras— a una determinación posterior de su vida intelectual. Santo Tomás de Aquino defiende un tipo similar de innatismo, quien enseñó que la capacidad intelectual del hombre y, hasta cierto punto, su logro, depende del equipo sensorial con el que nace.

Ver también: conocimiento, teorías de; idea; ontologismo.

Bibliografía: Los. Carlini, Enciclopedia filosófica, 4 v. (Venecia-Roma 1957) 2: 1422-28. pag. foulquiÉ y r. saint-jean, Citioner del lenguaje filosófico (París 1962) 364. r. eisler, Diccionario de términos filosóficos, 3 v. (4ª ed. Berlín 1927-30) 1: 49-51.

[fd wilhelmsen]