Guevara y lira, silvestre

Quinto arzobispo de Caracas, Venezuela, quien luchó contra las leyes secularizadoras de Guzmán Blanco; B. Chamariapa, Anzoátegui, 31 de diciembre de 1814; D. Caracas, 20 de febrero de 1882. Habiendo sido vicario general de la antigua Diócesis de Guayana y senador en el Congreso Nacional, Guevara fue consagrado arzobispo de Caracas el 6 de febrero de 1853. Los primeros 17 años de su episcopado se caracterizaron por fructíferos actividad en la que inspiraba respeto y admiración. Guevara restauró por completo la catedral, en ruinas desde el terremoto de 1812. Reorganizó los estudios y la disciplina del seminario y elevó así el prestigio del clero. Logró que el gobierno venezolano aceptara un concordato con la Santa Sede y fue a Roma a firmarlo como representante designado por el gobierno. Lamentablemente, Venezuela no ratificó ese concordato debido a un cambio repentino de gobierno cuando triunfó la revolución federal. En 1869-70, Guevara asistió al Concilio Vaticano I.

Durante los siguientes 12 años, durante el régimen de Antonio Guzmán Blanco, Guevara fue el foco de los conflictos político-religiosos más graves de la historia de Venezuela. Un desacuerdo sobre la fecha en la que un Te Deum Lo solicitado por el gobierno para celebrarlo fue la oportunidad y el pretexto para que el presidente expulsara a Guevara del país con 24 horas de anticipación. Sin embargo, el gobernante autocrático aún tuvo que lidiar con la valentía con la que el arzobispo sostuvo los derechos de su cargo durante siete años de exilio. Otros dignatarios eclesiásticos que hacían causa común con el arzobispo también sufrieron el exilio y severas críticas. Exasperado con la determinación del prelado, el presidente Guzmán inició una serie de acciones persecutorias: cerró todos los conventos y confiscó la propiedad de las monjas; cerró los seminarios y revocó la autonomía de los cursos universitarios de estudios eclesiásticos; secularizó los cementerios; sustituyó el registro civil por el eclesiástico como condición previa al Bautismo y Matrimonio; estableció el matrimonio civil, para lo cual declaró a los sacerdotes legalmente competentes; y, finalmente, trató de crear una iglesia nacional separada de Roma.

Una situación tan deplorable se agravó porque la arquidiócesis no tenía pastor. Como Guzmán continuaba con sus presiones, el Papa, a través de un delegado apostólico, sugirió a Guevara que hiciera el sacrificio de renunciar para que se pudiera nombrar un nuevo arzobispo. Con gran humildad y comprensión, el arzobispo presentó su renuncia al Papa. En noviembre de 1876 fue consagrado el nuevo arzobispo de Caracas.

En 1877, con el fin del régimen de Guzmán, el nuevo presidente autorizó el regreso de Guevara. La acogida que Caracas le dio al famoso exiliado fue conmovedora. El prelado pasó los últimos cinco años de su vida rodeado del cariño y la veneración generalizada de los fieles.

Bibliografía: h. prisionero, Silvestre Guevara y Lira (Washington 1907). Apoteósis del Ilmo. Silvestre Guevara y Lira (Caracas 1907). metro. watters, Una historia de la Iglesia en Venezuela (Chapel Hill 1933). navarro, Anales eclesiásticos Venezolanos (2ª ed. Caracas 1951).

[Pp Barnola]