Gracia, creada y no creada

La gracia creada es cualquier gracia que resulta de que Dios se comunique más allá de las demandas de la naturaleza, como la visión beatífica y todas las criaturas sobrenaturales que conducen positivamente a ella. Puede ser real o habitual, externo o interno, medicinal o elevador, o cualquier otra cosa, siempre que sea una criatura positivamente indebida para la persona a la que realza. Dado que la realidad que significa el término gracia se encuentra propiamente tanto en Dios como en las cosas creadas dadas a las criaturas más allá de lo que les corresponde, el término gracia se aplica verdaderamente a algunos dones creados del orden sobrenatural. Se trata, por tanto, de un don gratuito de Dios, distinto de Dios mismo, que conduce positivamente a la visión beatífica de Dios.

Dios mismo, dado a una criatura más allá de cualquiera de sus demandas, es gracia increada. Los ejemplos son principalmente: la Santísima Trinidad que habita en los justos a diferencia de los dones creados, el Hijo de Dios dado en la Encarnación, el Espíritu Santo envió a los hombres por el Padre y el Hijo, el amor de Dios por los hombres que es Dios mismo más allá del demandas de la naturaleza y la predestinación, o el decreto de Dios para glorificar a los que serán salvos. Este concepto de gracia es comúnmente admitido por los teólogos; porque todo don sobrenatural se llama con razón gracia, y Dios mismo es preeminente entre ellos.

Bibliografía: C. Baumgartner, La gracia de cristo (Tournai 1963). I. dispuesto Gracia creada y no creada (Münster 1964). H. rondas gracia (París 1948). pag. francés, Gracia Divina y Hombre, tr. gramo. dupont (ed. rev. Nueva York 1965).

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