Filosofia escolástica

El sistema de pensamiento filosófico enseñado tradicionalmente dentro de las escuelas cristianas. Este artículo trata sobre la noción de filosofía escolástica, varios conceptos erróneos sobre ella y los manuales y escuelas en las que se enseña.

Noción. La filosofía escolástica se caracteriza por su énfasis en el sistema. Es una síntesis que intenta organizar todas las preguntas que plantea la filosofía y presentar las respuestas en un formato estrictamente lógico. Esta sistematización utiliza con mayor frecuencia el concepto aristotélico de ciencia (Scientia ) como su principio interno de organización. El filósofo escolástico intenta explicar las cosas en términos de sus causas con la ayuda de la definición, división y demostración.

El contenido de la filosofía escolástica comprende varias ciencias: lógica, filosofía de la naturaleza (incluida la psicología), ética y metafísica (una parte de la cual es la teología natural). Explica el conocimiento humano mediante un sistema de realismo moderado, enseñando que fuera de la mente existen cosas reales que poseen una naturaleza común a las que corresponden las ideas universales del hombre. Todo conocimiento comienza con datos sensoriales, pero el conocimiento intelectual desarrollado a partir de dichos datos difiere esencialmente del conocimiento sensorial simple. Esta doctrina separa la filosofía escolástica de la mayoría de las filosofías modernas y contemporáneas.

Quizás la característica más llamativa de la filosofía escolástica es su método, básicamente la lógica de aristóteles aumentada y refinada por los filósofos escolásticos posteriores. El método, cuando se abusa, da como resultado un formalismo rígido, que insiste en la mecánica de la ciencia más que en una comprensión intelectual de la realidad. Apropiadamente utilizado como técnica de organización para la enseñanza o la investigación, el método escolar ha producido a menudo espléndidos resultados. (ver método escolástico).

Conceptos erróneos. Los conceptos erróneos populares sobre la filosofía escolástica han surgido de su carácter como filosofía de las escuelas cristianas. En el uso común, "filosofía escolástica" connota un verbalismo árido, un sistema cerrado de pensamiento perpetuado por la memorización. Sin embargo, el vocabulario técnico de la filosofía escolástica es un instrumento necesario de su precisión. Detrás de esta terminología abstracta se esconde un intenso esfuerzo por comprender la naturaleza de la realidad por inducción a partir de los hechos de la experiencia. Si bien el sistema es tradicional, está sujeto a constantes críticas y reevaluaciones, y está abierto a nuevos desarrollos en todas las direcciones.

La filosofía escolástica se ha identificado con la filosofía medieval. Esto se justifica sólo en el sentido de que alcanzó la madurez durante el siglo XIII, cuando se lograron las grandes síntesis escolásticas. Pero los orígenes filosóficos de la filosofía escolástica se remontan a Platón, Aristóteles, los neoplatónicos y San Agustín, así como a los pensadores árabes y judíos. La filosofía escolástica se ha desarrollado continuamente desde la Edad Media, incluso dentro de los círculos protestantes, aunque generalmente ha sufrido el aislamiento del pensamiento católico desde la Reforma. De hecho, la filosofía escolástica pretende representar la tradición de la filosofía occidental, preservando lo mejor de cada época.

La confusión de la filosofía escolástica y la teología católica ha dado lugar a la crítica recurrente de que la filosofía escolástica utiliza la autoridad como su primer criterio y no es más que un método para racionalizar conclusiones predeterminadas dictadas por la autoridad eclesiástica. Tal no es el espíritu, al menos, de la filosofía escolástica. Su compromiso básico es con los hechos de la realidad, objetivamente observados. Su actitud es que, en filosofía, la razón debe ser convencida por la evidencia. Esto se expresa en el famoso dicho de Santo Tomás de Aquino de que, en filosofía, la autoridad es el argumento más débil.

Desde la Reforma, la filosofía escolástica ha florecido principalmente en los seminarios católicos, donde el énfasis se ha puesto en las nociones filosóficas necesarias para la teología científica, dando un toque pragmático a la filosofía escolástica y oscureciendo su función propia de explorar las realidades concretas del universo. Crece la tendencia a separar claramente la filosofía escolástica de la teología y a respetarla como disciplina autónoma.

Manuales y Escuelas. Cualquier sistema de filosofía enseñado en las escuelas produce formulaciones de cápsulas de toda su doctrina para uso de los estudiantes. Tales son los manuales escolares, que tienen, como todos los manuales, la ventaja de la concisión y la desventaja de que el alumno puede estudiar palabras y no realidades. Con la intención de cubrir una gran cantidad de material de manera económica, los manuales condensan el tema en poco más que un esquema lógico. Además, si los autores utilizan libros similares como fuentes, el resultado es una condensación de otras condensaciones. Para que el estudiante adquiera verdaderas visiones filosóficas de una presentación tan árida, se requiere un maestro con talento. No obstante, si se introducen lecturas en materiales originales en el curso de filosofía escolástica, los manuales pueden proporcionar un marco para la organización del conocimiento del estudiante.

Varias escuelas de pensamiento han surgido dentro de la filosofía escolástica. Aunque estos comparten muchas doctrinas y métodos comunes, difieren algo en su contenido (vea tomismo; escotismo suarezianismo; agustinianismo; ockhamismo). Para la historia de la filosofía escolástica, vea escolasticismo.

Ver también: filosofía cristiana.

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