Éxtasis (en el misticismo cristiano)

Fenómeno místico concomitante pero temporal que normalmente acompaña a la oración de unión extática y desaparece cuando el alma entra en la unión transformadora. Como fenómeno externo consiste en un desmayo suave y progresivo que termina en la alienación total de los sentidos. La persona en éxtasis no oye ni ve nada y el rostro suele estar radiante, como si el individuo se hubiera transportado a un escenario de gran belleza y alegría.

Un trance o un desmayo posiblemente podría ser causado por una influencia diabólica. Más común, presumiblemente, es el estado de absorción y rapto inducido por causas psicológicas naturales y no necesariamente asociado con la experiencia religiosa. Estas condiciones a veces se denominan éxtasis debido a la similitud de los fenómenos externos. Este artículo, sin embargo, se ocupa únicamente del éxtasis verdaderamente sobrenatural, que presupone siempre la elevación del alma a la unión íntima con Dios y su consiguiente desprendimiento del mundo sensible. Admite dos formas: éxtasis profético y éxtasis místico. El éxtasis profético es un carisma, o fecha de gracia gratuita, y por tanto no está dentro de los fenómenos normales o concomitantes del estado místico. Puede darse incluso a alguien en estado de pecado mortal, porque Dios lo da como una iluminación del intelecto para que el individuo pueda transmitir un mensaje a otros. El éxtasis se produce sólo como un medio de atar las otras facultades para que no perturben o malinterpreten el mensaje dado por Dios.

El éxtasis místico, por otro lado, es un fenómeno verdaderamente concomitante del estado místico, y especialmente de los grados superiores de contemplación infundida; entra, por tanto, en la actividad normal de la oración mística, pero sólo por un tiempo. La nota esencial del éxtasis místico es la elevación del alma a Dios, la conciencia del alma de su unión con Dios y la alienación resultante de los sentidos internos y externos en el trance extático. La causa del éxtasis místico es el Espíritu Santo, obrando a través de Sus dones, y especialmente a través de los dones de sabiduría y entendimiento. El éxtasis ocurre debido a la debilidad del cuerpo y sus poderes para resistir la iluminación divina de la contemplación infundida, pero a medida que el cuerpo se purifica y fortalece, el éxtasis deja de ocurrir.

Santo Tomás de Aquino distinguió tres grados de éxtasis: suspensión de los sentidos externos solamente; suspensión de los sentidos externos e internos; contemplación directa de la esencia divina (ST 2a2ae, 175, 3 ad 1). El éxtasis místico puede ser suave y delicioso, o puede ser violento y doloroso. El delicioso éxtasis se llama éxtasis simple; el éxtasis doloroso y violento se llama convulsión, huida del espíritu o rapto (ver Santa Teresa de Ávila, Castillo Interior, Sextas Mansiones, ch. 5; San Juan de la Cruz, Noche oscura, 2.1-2).

Bibliografía: señor. de goedt, et al., sv "El éxtasis en el misticismo cristiano", Diccionario de espiritualidad (París, 1961) 4: 2072–2171. una. farges, Fenómenos místicos comparados con sus falsificaciones humanas y diabólicas, tr. sp jacques (Londres 1926). j. mariscal, Estudios en Psicología de los Místicos, tr. una. thorold (Londres 1927). B. mcginn, La presencia de Dios: una historia del misticismo cristiano occidental, 5 v. (Nueva York 1991–). a. potro, Las gracias de la oración interior, tr. ll yorke smith (St. Louis 1950). mi. scholl, "Ir más allá de uno mismo: trances y raptus," Estudios cistercienses 31 (1996) 273-286. teresa de avila, El libro de su vida, tr. k. kavanaugh yo. rodríguez, 2d ed. (Washington, DC 1987), cap. 18-21; El Castillo Interior, tr. k. kavanaugh yo. Rodríguez (Washington, DC 1979). mi. cuesta abajo Misticismo: un estudio sobre la naturaleza y el desarrollo de la conciencia espiritual del hombre (Cleveland, 1955).

[j. aumann]