El fin del trabajo

El fin del trabajo es una expresión latina tradicional que significa el fin, objeto o bien inmanente en un acto al que tiende por el dinamismo interior de su mismo ser (ontológica, esencial y necesariamente), prescindiendo de los motivos subjetivos del agente del acto, o de cualquier circunstancia particular en la que se realice. El fin especifica el ser mismo y la sustancia (construcción interna) del acto.

La El fin del trabajo de un acto humano sirve como base invariable para la consideración de cualquier otro aspecto de su moralidad. El acto de justicia se ordena dar a los demás lo que les corresponde; el acto conyugal está constituido esencialmente por el fin al que se dirige el acto fisiológico natural [cf. Pío XII, Discurso a las parteras, 29 de octubre de 1951, Por Janet 43 (1951) 835–854; L. Lochet, "Los fines del matrimonio", Nueva revista teológica 73 (1951) 449-465].

La El fin del trabajo del acto divino de la creación es la comunicación de la bondad divina a las criaturas, por medio de la cual cada criatura, en razón de su naturaleza, refleja las perfecciones divinas según el grado de su participación en la bondad divina. Las criaturas intelectuales por su amor y alabanza a la bondad divina alcanzan su propia bienaventuranza, que es el fin secundario (El fin del trabajo ) de su creación. En realidad, sin embargo, los fines primarios y secundarios son idénticos, pues la propia bienaventuranza de la criatura intelectual es la consecución de la bondad divina esencial intrínseca conocida y amada en la visión beatífica.

Ver también: El fin del Trabajador; fin; Causalidad final.

Bibliografía: Diccionario de Teología Católica, ed. a. vacante et al., 15 v. (París 1903–50; Tables générale 1951–), Tables générale 1: 1522–26. w. kern, Léxico de Teología e Iglesia, ed. j. hofer y k. rahner, 10 v. (2d, nueva ed. Freiburg 1957–65) 4: 139–140. C. schahl, La doctrina de los fines del matrimonio en la teología escolástica (París 1948).

[mre masterman]