Ecoespiritualidad

La ecoespiritualidad expresa la unión de la espiritualidad con las perspectivas ecológicas. Existen numerosos tipos, tradiciones, expresiones y entendimientos de la ecoespiritualidad. No se refiere a ningún conjunto de creencias, sino a una gama de creencias, tendencias o acciones éticas o morales, religiosas, espirituales o agnósticas que se relacionan con preocupaciones ecológicas. La ecoespiritualidad ha evolucionado desde la década de 1960 y actualmente forma parte de la cultura popular en América del Norte. La conexión entre la espiritualidad y la Tierra tiene raíces profundas e históricas en muchas tradiciones religiosas y en particular con aquellas que se han mantenido en sintonía con los ritmos y límites de la Tierra, como algunas tradiciones indígenas de todo el mundo.

La ecoespiritualidad tiene muchos significados, el primero se refiere a una sed de conexión entre la espiritualidad y la Tierra, dada la extensión y la falta generalizada de respuestas religiosas a la crisis ecológica. Se reconoce que la crisis ecológica amenaza a toda la vida en la Tierra y es fundamentalmente un problema moral, espiritual y religioso.

Desde principios de la década de 1970 ha existido una conciencia global, pública y política de la necesidad de que la ética y las religiones sean consistentes con la liberación ecológica y social, señalando, al igual que Steven Rockefeller (1992), que hay muchos caminos culturales diversos que se unen en esta conciencia. Las discusiones han sido cada vez más interculturales e interreligiosas. Organizaciones como las Naciones Unidas, el Fondo Mundial para la Naturaleza, la Estrategia de Conservación Mundial y numerosos grupos religiosos han estado involucrados en un trabajo interdisciplinario destinado a desarrollar respuestas religiosas y espirituales a la crisis ecológica que están conectadas con la toma de decisiones políticas. A partir de las iniciativas de Mary Evelyn Tucker y John Grim, el Centro de Harvard para el Estudio de las Religiones del Mundo organizó un Proyecto de Religión y Ecología que involucró diez conferencias desde 1996, reuniendo a académicos y ambientalistas del budismo, confucianismo, taoísmo, sintoísmo, jainismo, hinduismo, tradiciones indígenas, judaísmo, cristianismo e islam. Este trabajo está entrando en una fase de discusiones con las Naciones Unidas.

La base de esta colaboración entre religiones, académicos y activistas es la conciencia de un compromiso con una nueva cosmovisión ecológica que refleja valores alternativos, éticas y acciones sobre y hacia la vida en la Tierra. Existe un entendimiento de que la religión no solo amplía la conversación más allá de la discusión de temas ambientales en términos de economía, legislación política o análisis científico, sino también que en el corazón de la espiritualidad hay un encuentro con lo sagrado: una intuición del maravilloso misterio en el poder de vida y ser. La ecoespiritualidad es una manera de hablar de este tipo de experiencia religiosa que se está despertando, lenta y desigualmente, dentro de la comunidad humana. Como sugiere Rockefeller, una apreciación del milagro de la vida y de la belleza y el misterio en el ser de los animales, las plantas y la Tierra en su conjunto se vuelve tan intensa como para generar un sentido agudo del carácter sagrado del mundo natural. Esta conciencia del misterio interior de la vida está en el corazón de la mayoría de las religiones.

La ecoespiritualidad no está relacionada con ninguna tradición. Además de pertenecer a las tradiciones religiosas establecidas, la ecoespiritualidad puede referirse a una gran variedad de creencias y prácticas de la Diosa, la Wicca, la ecología profunda, la ecofeminista o cualquier combinación de creencias y prácticas orientales, indígenas y de la Nueva Era. La ecoespiritualidad puede referirse a aquellos que no quieren ninguna afiliación religiosa. Puede tener raíces dentro de la hipótesis de Gaia, que se originó como una teoría científica en la década de 1970 de James Lovelock y que revive el nombre de una diosa griega de la Tierra. Lovelock propuso que la mejor manera de entender la Tierra es como un planeta vivo en el que toda la vida funciona como un todo sistémico e interconectado, vivo en el sentido de que la Tierra se autoorganiza y autorregula. Esta teoría ha sido intensamente debatida y hay una lenta aceptación de su validez. La relación entre la ecoespiritualidad y Gaia no se origina con Lovelock sino con aquellos que comparten su sensación de que la Tierra está viva y los humanos son un miembro integral de una comunidad de vida más amplia.

La ecoespiritualidad es también un término que se puede aplicar al trabajo en cosmología y, en particular, al de Thomas Berry, un historiador cultural de las religiones. El trabajo de Berry en cosmologías científicas y religiosas (historias sobre el origen del mundo que brindan orientación, guía y significado a la vida) ha contribuido mucho a revivir el sentido del carácter sagrado de la vida, la Tierra y todos los procesos del universo. Ofrece un contexto integral para repensar nuestra situación actual y para entendernos a nosotros mismos como parte de un todo evolutivo más amplio que es tanto espiritual como material.

Hay varios elementos dentro de la ecoespiritualidad y las prioridades son divergentes. Uno desafía la creencia de que los humanos son el centro de la vida o el antropocentrismo. Algunos proponen un enfoque biocéntrico en el que el valor intrínseco de los animales, plantas, ríos y montañas tiene prioridad sobre su valor instrumental como recursos para los humanos. Las percepciones de la ecoespiritualidad que surgen de la ecología profunda, el ecofeminismo y la cosmología están en esta línea. Otros atenderían las dimensiones éticas, como la ética ambiental, el ecofeminismo y los problemas de dominación, y la ecología social, donde las relaciones entre la ética, los problemas sociales y los problemas ecológicos son las piezas centrales de su ecoespiritualidad. Otros darían prioridad a las políticas públicas y el activismo, buscando cambiar las instituciones, las agendas económicas y la legislación. Otros trabajan para cambiar las ideas, valores y creencias en universidades, colegios, talleres y conferencias. Finalmente, hay una plétora de rituales de ecoespiritualidad.