Diana (artemisa) de los efesios

El nombre latino de Diana fue adoptado por el latín antiguo y la Vulgata como el equivalente del griego Artemisa (Hechos 19: 24–40). La Artemisa de Éfeso tenía o se le dieron ciertos rasgos griegos característicos de Artemisa en el continente de Grecia, pero ella era esencialmente una adaptación griega de la Gran Diosa Madre de Asia Menor. Ella era a la vez una diosa madre y una diosa virgen de los bosques y las colinas. Su templo en Éfeso fue considerado como una de las Siete Maravillas del Mundo. En la época helenística y romana temprana su culto fue el más importante de los cultos de Asia Menor, y fue venerada en toda la zona mediterránea. El sumo sacerdote en su adoración era un eunuco, pero también le servían sacerdotisas doncellas que ocupaban el cargo por un tiempo determinado y luego eran libres para casarse. Se le hicieron sacrificios de comida, libaciones, incienso y, más raramente, víctimas animales. Su festival principal, el Artemision, se celebró con gran pompa en el mes de Artemisio (24 de marzo-24 de abril). Su templo fue ampliamente reconocido como un asilo para fugitivos y, en particular, para esclavos fugitivos.

La diosa misma, a quien llamaban "la gran diosa efesia Artemisa" y "Artemisa de los efesios", entre otros títulos, se representaba originalmente desnuda o vestida, sentada o de pie, acompañada de símbolos. Antes del siglo IV a.C., no hay rastro de la representación de la diosa como una figura de pie con múltiples pechos. Los ejemplos más antiguos de este tipo datan de Éfeso y Tralles (4 a. C.). El tocado, los numerosos pechos, los animales y pájaros representados entre las bandas que cubren la parte inferior de su cuerpo apuntan al carácter oriental de su culto y a su identificación como una divinidad sincrética de la fertilidad.

El culto de Artemisa jugó un papel importante en la vida económica de Éfeso, así como en su vida religiosa. Su rico templo sirvió no solo como centro de culto y peregrinaje, sino también como un importante banco. En consecuencia, es fácil comprender la hostilidad que suscitó la exitosa predicación de San Pablo entre los artesanos y otras personas que se ganaban la vida con su culto.

Bibliografía: lr taylor, "Artemis of Ephesus", fj foakes jackson y k. lago, eds., Los comienzos del cristianismo: pt. 1, Hechos de los Apóstoles, 5 v. (Londres 1920-33), Parte 1, v.5 (Londres 1933) 251-256. pag. antoine, Diccionario de la Biblia, sup. ed. l.pirot, et al. (París 1928–) 2: 1076–1104. f. miltner, Éfeso, ciudad de Artemisa y Juan (Viena 1958).

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