Comunidades cristianas básicas

Comunidades cristianas básicas (término en inglés para comunidades eclesiales de base, communautés de base ; también conocidas como miniparroquias, comuniones de vida, iglesias de vecindario y comunidades de base) son grupos relativamente pequeños (en comparación con las parroquias), grupos homogéneos de cristianos que comparten intereses, valores y objetivos comunes; que buscan enfatizar las relaciones primarias, interpersonales y continuas; y que se ven a sí mismos como entidades eclesiales. Las comunidades cristianas básicas son la forma en que un número creciente de pueblos interesados ​​se estructuran como alternativa o complemento al modelo parroquial de Iglesia. Sus intereses comunes, la posibilidad de que vivan en la misma zona y su número limitado (de 8 a 40, algunos dirían 100) permiten a los miembros desarrollar relaciones personales estrechas. Generalmente, estos grupos buscan un impacto concertado en el mundo y emprenden opciones apostólicas como grupo. El ritmo de la vida sacramental varía según el discernimiento del grupo y la disponibilidad de un sacerdote o diácono. El propósito de las comunidades cristianas básicas no es ser sociedades parroquiales que brinden servicios a la parroquia, ser grupos de estudio o ser movimientos que infunden la vida de la iglesia con una cualidad especial; sino más bien mantener su propia identidad como unidad eclesial.

Factores como el descontento, la falta de disponibilidad de un sacerdote, el impersonalismo y las grandes distancias entre los miembros de algunas parroquias rurales han sido catalizadores del origen de algunas comunidades cristianas de base. Entre las características positivas de estas comunidades se encuentran: la experiencia de una comunidad auténtica y relaciones de apoyo cercanas más allá de la familia; apoyos comunitarios efectivos y desafíos a los miembros hacia un servicio más significativo; un escenario en el que la fe se profundiza mediante la crítica de la interacción entre la lectura del Evangelio y la lucha por vivir como cristianos; promoción de la participación en la sociedad contemporánea; desarrollo rápido de muchos y variados ministerios o servicios entre los miembros; y un cuestionamiento de la parroquia como único modelo de Iglesia.

A finales del siglo XX, las comunidades cristianas básicas se convirtieron en un elemento importante de la práctica pastoral de segmentos importantes de las iglesias católica y protestante en todo el mundo. Son una piedra angular de gran parte de la pastoral latinoamericana. En muchas áreas de África y Asia son igualmente una clave para el desarrollo pastoral.

Ver también: parroquia (teología pastoral).

Bibliografía: tg bissonnette, "Comunidades Eclesiales de Base: Intentos de base contemporáneos para construir koinonía eclesial", Abogado 36 (1976) 24–58. C. floristan, Comunidad Christiana de Base (San Antonio 1976). j. marins y t. trevisan, Communidades Eclesiales de Base (Bogotá 1975).

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