Claustro, reglas canónicas para

Claustro, del latín barreras, un bar o recinto, describe el espacio físico reservado en todas las casas de los institutos religiosos para la soledad y la oración. Desde una perspectiva teológica, el claustro da testimonio del carácter contemplativo de la Iglesia en su intimidad con Dios a través del recogimiento y el silencio, el alejamiento del mundo tan necesario y presente en toda vocación cristiana (romperse I). El claustro se impone a los institutos religiosos contemplativos y apostólicos a través de normas prescritas en la ley de la Iglesia.

Código de Derecho Canónico. El canon 667 § 1 prescribe el claustro para todas las casas de los institutos religiosos de acuerdo con su carácter y misión. Las normas para la observancia del claustro se determinarán en la ley propia de cada instituto, con una parte de la casa religiosa reservada solo para los miembros. La norma refleja la exhortación apostólica del Papa Pablo VI El testimonio evangélico 46, recordando a todos los religiosos la vital necesidad del silencio en su búsqueda de la intimidad con Dios. Canon 667 §2 regula un más estricto (estricto ) claustro de monasterios encargado a la vida contemplativa. En acuerdo con Perfectae caritatis 16, el claustro debe adaptarse a las condiciones de tiempo y lugar y todas las prácticas obsoletas deben abolirse. Canon 667 §3 prevé los monasterios de monjas. Aquellos monasterios enteramente ordenados a la vida contemplativa deben observar el claustro papal, es decir, el claustro de acuerdo con las normas dictadas por la Sede Apostólica. La Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica revisó las normas que rigen el claustro papal; Estos fueron aprobados por el Papa Juan Pablo II y publicados el 13 de mayo de 1999, en la instrucción Novia de la palabra. Los monasterios de monjas que no estén enteramente ordenados a la vida contemplativa deberán observar un claustro adaptado a su propio carácter y definido en las constituciones; esta última forma se conoce como claustro constitucional. El canon 667 § 4 otorga al obispo diocesano la facultad, por justa causa, de entrar en el claustro de los monasterios de monjas situados en su diócesis. Tiene también la facultad, por causa grave y con el consentimiento del superior, de permitir la entrada de otros en el claustro y dejar que las monjas lo abandonen por un tiempo verdaderamente necesario.

Código de Cánones de las Iglesias Orientales. El canon 477 § 1 dispone que en los monasterios se observará la clausura según lo prescrito en el typicon o ley propia del monasterio. En casos individuales y por causa grave, el superior tiene derecho a admitir en el recinto a personas del género distintas de las que puedan ingresar de acuerdo con el typicon. El canon 477 § 2 establece que las partes del monasterio sujetas a la ley de clausura se indicarán claramente, y el canon 477 § 3 deja al superior del monasterio independiente, con el consentimiento del ayuntamiento y previo aviso al jerarca local, para prescribir con precisión los límites del recinto o modificarlos por causas justas. El Canon 541 dispone que los estatutos de las órdenes y las congregaciones determinarán las normas de clausura de acuerdo con su propio carácter. Los superiores, incluso los locales, tienen derecho a permitir algo diferente por una causa justa en casos individuales.

[r. mcdermott]