Centro de ciencia

Según los molinistas, Centro de ciencia; conocimiento medio, es aquel conocimiento por el cual Dios, antes de cualquier decreto absoluto, pero no sin el supuesto de que decretaría, percibe infaliblemente los actos futuros libres de las criaturas. Él sabe lo que haría un hombre en cualquier circunstancia si decretara estar de acuerdo con ellas, antes de hacer cualquier decreto absoluto que establezca la situación.

Los futuribles gratuitos son conocidos por Dios antes de cualquier decreto absoluto que exista en Él; pues, al ser sólo existentes condicionalmente, presuponen causas sólo condicionalmente existentes, un decreto subjetivamente condicional en Dios y la cooperación humana condicionalmente existente.

El conocimiento de Dios sobre los futuribles había sido reconocido durante mucho tiempo, pero el nombre Centro de ciencia aplicado a él aparece por primera vez explícitamente en la literatura teológica del siglo XVI. Peter da fonseca (16-1528) en sus comentarios sobre el Metafísica de Aristóteles habla de Mezcla de conocimientos. Independientemente de Fonseca, que nunca fue su maestro, Luis de molina hizo célebre el saber medio en su solución de problemas relacionados con la libertad humana, por un lado, y, por otro, la presciencia y la gracia eficaz de Dios, propuesta en su Concordia (1588).

El conocimiento medio recibe su nombre porque participa en parte de la naturaleza de dos tipos extremos de conocimiento divino, aunque en parte difiere de ellos.

Existe el conocimiento natural o necesario de Dios (llamado simplemente natural por Molina), antes de cada decreto, e inconcebible como ausente de Dios (su conocimiento de sí mismo); También está Su conocimiento libre y contingente (que Molina llamó más libera ), presuponiendo un decreto absoluto, y concebible como ausente de Dios (Su conocimiento de la historia humana). Debido a que es anterior a todo decreto absoluto, entre estos dos está el conocimiento medio. Es como el conocimiento natural de Dios, que es anterior a cualquier decreto absoluto, pero a diferencia de él, es concebible que esté ausente de Dios; concierne al ser contingente. También es como el conocimiento libre de Dios, ya que ambos pueden estar ausentes de Dios; pero a diferencia de él, porque el conocimiento libre de Dios presupone un decreto absoluto de que algo sea. Molina habla de conocimiento medio solo en este sentido.

También está el conocimiento de Dios de la inteligencia simple, que representa las cosas, pero no como existentes (posibles), y Su conocimiento de la visión, que representa las cosas como absolutamente existentes. Debido a que su objeto es el futurible libre, entre estos dos está el conocimiento medio. Es como el primero, ya que ninguno representa un objeto como absolutamente existente, sino a diferencia de él, porque el conocimiento de un futurible representa una cosa condicionalmente existente. También es como el conocimiento de la visión, ya que ninguno de los dos representa su objeto como meramente posible; pero a diferencia de él, la visión representa su objeto como existente de manera absoluta, no condicional.

Este artículo se ha ocupado del conocimiento intermedio directo de Dios, por el cual Él sabe, antes de cualquier decreto absoluto, lo que haría una criatura libre en cualquier contingencia. También está el conocimiento medio reflejo de Dios, por el cual Él sabe lo que Él mismo haría en cualquier circunstancia. Tales circunstancias pueden depender solo de Dios: "si yo creara otro universo, crearía tantos ángeles" —Dios, por así decirlo, se refleja en Su propia acción condicional, "si yo creara"; o las circunstancias pueden depender de Dios y de una criatura: "si yo viese que Adán obedecía, aún enviaría a Cristo": aquí Dios reflexiona sobre un objeto de Su propio conocimiento intermedio directo, es decir, Adán obedece.

Todos los molinistas poseen el conocimiento intermedio directo, pero no todos admiten el conocimiento intermedio reflejo. Los molinistas también sostienen que el conocimiento medio de Dios, junto con el de la inteligencia simple, es la causa de las cosas solo como directiva de la acción divina.

Ver también: gracia, controversias sobre; molinismo; libre albedrío y gracia; omnisciencia; bÁÑez y baÑezianismo.

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