Canciller, diocesano (eparquial)

El canciller de una diócesis es una persona cuyo trabajo principal es cuidar los archivos de la diócesis. La palabra "canciller" proviene del latín Canciller. En la antigua Roma el Canciller era el portero que se encontraba en la celosía o presbiterio, que separaba al magistrado en los tribunales de justicia del pueblo, y admitía a los peticionarios. Poco a poco asumió el trabajo de una especie de secretario o notario con poderes judiciales. El término canciller se dio más tarde a los notarios civiles que los obispos estaban autorizados a nombrar por la legislación de Carlomagno.

A medida que las curias de los obispos comenzaron a desarrollarse, creció la necesidad del uso repetido de documentos auténticos y testimonios escritos redactados por una persona pública de autoridad eclesiástica. El IV Concilio de Letrán (1215) ordenó a los obispos disponer de una persona pública u otros dos hombres competentes para la redacción de actos judiciales y extrajudiciales [El cuerpo del canon ed.E. Friedberg (Leipzig 1879-81; repr. Graz 1955) X2.19.11; cf. JD Mansi, El Consejo una nueva y amplia colección; 31 v. (Florencia – Venecia 1757–98); repr. y cont. por L. Petit y JB Martin 53 v. in 60 (París 1889–1927; repr. Graz 1960–), 23.154]. Estos funcionarios llegaron a denominarse de diversas formas: cancilleres, notarios, actuarios y tabelliones.

El III Consejo Provincial de Milán (1573), además de designar al canciller como notario, también lo nombró custodio de los archivos. Uno de sus decretos ordenaba que los documentos curiales se conservaran en los archivos episcopales bajo el cuidado del canciller, quien debía guardar la llave. Esta y otras leyes y costumbres locales produjeron gradualmente la ley general que establece el cargo de canciller con su doble función de notario público en la curia y custodio de los archivos diocesanos.

Bajo la ley actual [Cf. (Roma 1918; representante Graz 1955) c. 482 §1; Ecclesiarium Código de Cánones de Oriente c. 252 §1], el canciller es el funcionario autorizado cuyas principales funciones son conservar en los archivos los actos de la curia, ordenarlos y compilar un índice de ellos. Por razón de su cargo, el canciller también es notario (Ley c. 482 §3; Ecclesiarium Código de Cánones de Oriente c. 252 §3).

En cuanto a las calificaciones, el canciller debe tener buena reputación y estar por encima de toda sospecha. En las Iglesias orientales, el canciller debe ser un diácono o un sacerdote (ver Ecclesiarium Código de Cánones de Oriente c. 252 1); este no es el caso de la Iglesia latina.

El obispo diocesano puede destituir libremente al canciller de su cargo. Un administrador diocesano no puede remover a un canciller diocesano sin el consentimiento del colegio de consultores (Código de canoninci c. 485; CCEO c. 255). Si es necesario, el canciller puede recibir un asistente con el nombre de vicecanciller (Ley c. 482; §2; CCEO c. 252 §2). Los deberes del canciller se realizan en subordinación al obispo y al vicario general.

En muchas diócesis, particularmente en los Estados Unidos, el canciller tiene funciones adicionales. Sin embargo, estos no están dados por la ley general, que define sus funciones meramente como las de notario-archivero. En tales casos, el canciller recibe jurisdicción delegada, en todo o en parte, del obispo, y no en virtud de su cargo (Ley c. 981 §1).

Bibliografía: l. Mathias La Curia Diocesana (Madrás, 1947) 35–39. je príncipe, El canciller diocesano (Universidad Católica de América, Estudios de latín, lengua y literatura medieval y renacentista 167; Washington 1942). fx wermz y p. vidal, Competente 7 v. En 8 (Roma), v. 1 (2ª ed. 1952), v. 2 (3ª ed. 1943), v. 3 (1933), v. 4.1 (1934), v. 4.2 (2ª ed. 1936), v.5 3d ed. 1946), v. 6 (2ª ed. 1949), v. 7 (2ª ed. 1951) 2: 644–645.

[ea forbes / eds.]