Billot, Luis

Teólogo; B. Sierck (Moselle, Francia), 12 de enero de 1846; D. Galloro (cerca de Roma), 18 de diciembre de 1931. Estudió en Metz y Burdeos y en el seminario mayor de Blois, donde fue ordenado sacerdote en 1869. Ese mismo año ingresó en la Compañía de Jesús. Luego predicó en París (1875-78) y en Laval (1878-79). Comenzó a enseñar teología dogmática primero en la Universidad Católica de Angers (1879-82), luego en el escolasticado jesuita en la isla de Jersey (1882-85) y finalmente en el Gregoriano (1885-1910), con una breve estadía en París (1886). León XIII, más ansioso por promover un regreso a la doctrina tomista, lo llamó a Roma. En 1910 fue nombrado consultor del Santo Oficio y en 1911 fue nombrado cardenal por Pío X. Debido a sus simpatías por el movimiento Action Française, que fue condenado por Pío XI en 1927, se le persuadió de que renunciara a su dignidad cardinal. . Su obediencia fue irreprochable y convenció a los miembros del movimiento para que sacrificaran sus ideas y se ajustaran a las órdenes del Papa. Luego se fue al noviciado de la provincia romana de los jesuitas en Galloro y permaneció allí hasta su muerte.

Sus obras consisten principalmente en tratados teológicos: De Verbo Incarnato (Roma 1892); Sobre los ultimos sacramentos (2 v. Roma 1894-95); Una disquisición sobre la naturaleza y la razón del pecado personal de (Roma 1894); El pecado original (Roma 1912); En el uno y el trino (Roma 1895); De Ecclesia Christi (2 v. Roma 1898-1910); El infundido (Roma 1901); Preguntas sobre el último (Roma 1902): La inspiración de las escrituras (Roma 1903); La sagrada tradición (Roma 1904); Por la gracia de cristo (Roma 1912). A estos se añaden varios artículos de la revisión. Gregorianum, y dos series de 10 artículos cada una: "La Parousie", estudios 54–56 (1917–19), editado en un volumen (París 1920); y "La Providencia de Dios y la infinidad de hombres fuera del camino normal de la salvación", estudios 56-60 (1919-23).

Siguiendo las directrices de León XIII, Billot dio una importancia primordial en sus enseñanzas a las tesis fundamentales de la metafísica de Santo Tomás, especialmente la analogía del ser, la distinción entre acto y potencia, y la distinción real entre esencia y existencia. Consideró la última distinción como una de mayor importancia: essentia y que son realmente distintos en las criaturas y uno y el mismo en Dios. Aquí es de lo que depende toda la metafísica, la raíz misma de la afirmación de que nada unívoco puede atribuirse a Dios y las criaturas. Billot usó esta distinción en el tratado sobre la Encarnación para explicar la distinción entre persona y naturaleza; recurriendo y renovando la opinión de Capreolo, definió la persona de Cristo como Sea una palabra.

Su tratado sobre la Trinidad es de especial mérito debido a su sutil análisis del concepto de relación; ejemplifica un tratado teológico, cuyas explicaciones racionales se construyen sistemáticamente con admirable lógica sobre una noción metafísica. En su tratado sobre las virtudes infundidas, destacó la base racional del juicio de credibilidad. En el tratado sobre la Eucaristía, insistió en la noción de conversión como característica de la transubstanciación. También desarrolló una teoría de la Misa según la cual el sacrificio debe entenderse como esencialmente una inmolación mística.

Su tesis sobre la salvación de los infieles fue algo menos aceptable. Sostuvo que una gran cantidad de adultos siguen siendo niños desde un punto de vista moral y, por lo tanto, tras la muerte van al Limbo. Esta fue una solución que fue generalmente rechazada por los teólogos.

Entre las doctrinas o movimientos contra los que luchó especialmente se encuentran el Modernismo y el Liberalismo. Denunció con vigor el Modernismo, y en la encíclica pascendi se reconocen sus ideas, sus fórmulas y hasta fragmentos de sus obras. En el liberalismo vio una herejía que había surgido de las ideas de la Revolución Francesa y que se fundaba en una filosofía atea; se esforzó por refutar el error que afirma que la libertad individual es el bien supremo del hombre. No ocultó su hostilidad hacia las ideas democráticas y criticó vivamente la surco movimiento (ver sangnier, marc). Billot es justamente elogiado por poseer una notable habilidad para especular dogmáticamente y por su preocupación por dar una vigorosa estructura filosófica a la teología. Por otro lado, hay que admitir que casi no mostró interés alguno por la teología positiva, y que en ocasiones incluso desconfió de ella.

Bibliografía: h. el rebaño, Cardenal billot (París 1947). j. Bretón, catolicismo 2: 61-63. una. michel, Diccionario de Teología Católica, a. vacant y col., eds. 15 v. (París 1903–50) Tablas generales 1: 444–446. mi. enganche, Historia de la teología en el siglo XIX (Bruselas-París 1947) v. 3. f. copleston, Un diccionario católico de teología (Westminster, Maryland, 1950) 1: 268-270.

[j. galot]