Avin

AvinRavin, Avun, Bun ), variaciones del mismo nombre. Ravin, una elisión de R. (o Rav) Avin, aparece en el Talmud de Babilonia, Avun y Bun en el Talmud de Jerusalén y Avin en ambos. Muchos amoraim fueron llamados por este nombre, principalmente con la adición de su patronímico, pero también sin él, haciendo así a veces imposible identificar al autor de una declaración halájica o agádica.

(1) babilónico amora, c.300. Emigró a Ereẓ Israel, donde conoció a R. Johanan y Resh Lakish, estudió con Abbahu en Cesarea, R. Zeira en Tiberíades y R. Ilai. Era uno de los naḥutei, es decir, sabios que viajaron desde Ereẓ Israel a Babilonia o viceversa, transmitiendo a los eruditos de uno las enseñanzas del otro. De ahí la declaración frecuente en el Talmud: "Cuando llegó Ravin" (es decir, de Ereẓ Israel a Babilonia). Con el aumento de la persecución en Ereẓ Israel después del Edicto de Milán, el naḥutei se instaló en Babilonia. Ravin se fue a vivir a Pumbedita, donde era un colaborador cercano de * Abbaye, el director de la academia local.

(2) palestino amora del siglo IV, aparentemente el hijo de los anteriores, según la tradición de que "el día que murió Avin, nació Avun su hijo" (Gen. R. 58: 2; cf. tj, Kid. 1: 7, 61b ). Fue colega de R. Mana, el jefe de la ieshivá de Séforis, con quien estuvo involucrado en muchas controversias halájicas. Una vez, cuando Avun construyó puertas para una gran apostar midrash y con alegría se las mostró a R. Mana, este último, citando el verso "Porque Israel se ha olvidado de su Hacedor, y edificó palacios" (Oseas 8:14), respondió que sería preferible que se hubiera ocupado de obtener apoyo para estudiantes (tj, Shek. 5: 4, 49b). Una parábola citada en nombre de Avun (ya sea 1 o 2) está dirigida contra las diversas sectas cristianas que entonces discutían entre ellas sobre cuál de ellas representaba la continuidad espiritual de Israel. En el sentido de que la paja, la paja y el rastrojo se disputaban entre sí, cada uno afirmando que por su causa se sembró la tierra. El trigo les dijo: "Esperad hasta la siega, cuando sabremos por quién se sembró el campo". Cuando se recogió la cosecha y el dueño vino a aventarla, la paja fue arrastrada por el viento, la paja se tiró al suelo, el rastrojo se quemó y el trigo se amontonó. Es así con las diversas naciones del mundo que afirman: "Somos Israel y por nuestra cuenta fue creado el mundo". Israel les dijo: "Esperad hasta la venida del día del Señor. Entonces sabremos en verdad a causa de quién fue creado el mundo" (Canción R. 7: 3).

bibliografía:

Frankel, Mevo, 60b; Hyman, Toledot, 89–93; Bacher, Pal Amor.

[Yitzhak Dov Gilat]