Ampolla

El diminutivo de ánfora [propiamente, amp (h) orula, de sala de conferencias, o ambos, y héroe or Puerto, oso], un pequeño frasco globular con dos asas para llevar, otro nombre para las vinajeras. El término se usa para aquellas vasijas de arcilla o vidrio que se encuentran en las tumbas de las catacumbas. Es probable que estos vasos se usaran para conservar porciones del aceite o perfume que se usaba para ungir los cuerpos de los muertos. Otra clase de este tipo de vasijas se utilizaba para conservar aceite para las lámparas que ardían en los santuarios de los mártires, una costumbre generalmente observada en la Edad Media. Alguna imagen o símbolo solía identificar al santo de cuya tumba se tomaron las ampollas. Varios de los que contienen aceite de las tumbas de famosos mártires romanos aún se conservan en la Catedral de Monza. Estos fueron el regalo del Papa Gregorio el Grande a la Reina Theodolinda. Un mayor número de ampollas de este tipo fueron traídas a Europa por los peregrinos desde la tumba de San Menás en Egipto. Se usó una tercera clase de ampollas hechas de arcilla, metal o vidrio para conservar los aceites consagrados por el obispo (Optatus of Milevis, Contra Parmenianum Donatistam 2.19, "Ampulla Chrismatis").

De las ampollas encontradas en las catacumbas, muchas contenían un sedimento rojo oscuro que se pensaba que era sangre, marcando así la tumba de un mártir. Los resultados negativos obtenidos por análisis químico han hecho que esta teoría sea insostenible. El sedimento encontrado en un grupo de prueba de los llamados jarrones de sangre reveló la presencia de elementos muy desproporcionados a los que podrían encontrarse en la sangre. Si bien no es improbable que algunas de las "ampullae sanguinis" contuvieran sangre, no pueden considerarse una de las marcas de la tumba de un mártir, ya que varias de esas ampollas se encontraron en las tumbas de niños menores de siete años, y muchas desde la segunda mitad del siglo IV, mucho después de la era de la persecución. Además, se han encontrado ampollas en catacumbas judías, por ejemplo, en la Via Labicana, fijadas a las tumbas de la misma manera que en los cementerios cristianos.

Bibliografía: F. oppenheimer, La leyenda del Ste. Ampolla (Londres 1953). C. bakirtzis, "Ampolla bizantina de Tesalónica", en Las bendiciones de la peregrinación, ed. r. ousterhout (Urbana, IL 1990) 140-149. metro. ducan-flowers, "Ampolla de un peregrino del Santuario de San Juan Evangelista en Éfeso", en Las bendiciones de la peregrinación, ed. r. ousterhout (Urbana, IL 1990) 125-139.

[ma beckmann / eds.]